Actividad sencilla de tutoría: inquietudes y esperanzas

Esta es una dinámica muy sencilla para una de las primeras sesiones de tutoría del curso.

Objetivo: conocer las inquietudes del grupo de cara al nuevo curso, sus miedos, sus preocupaciones… y también sus esperanzas. Extraer información para poder prevenir problemas.

Características del grupo: se puede hacer en cualquier nivel

Material: lo que se decida para hacer los grupos, lápiz, papel y pizarra.

Desarrollo:

  1. Se forman grupos de dos, tres o cuatro personas, dependiendo de la cantidad total de estudiantes. Lo ideal es que haya entre cinco y ocho grupos.
  2. Se les dan dos instrucciones simples: tienen que escribir por un lado sus preocupaciones para este curso (miedos, inquietudes, etc. A veces darles sinónimos les ayuda a tener ideas) y por otro lado qué esperan del nuevo curso, pero esto último tienen que pensarlo en positivo. Tendrán que tomar nota para luego hacer la puesta en común.
  3. Se les deja el tiempo necesario para que los grupos discutan y plasmen sus ideas. Con cuatro o cinco minutos es suficiente.
  4. Se hace la puesta en común empezando por las “Inquietudes” y un grupo al azar. La docente anota en la pizarra lo que va saliendo. Cuando un grupo expresa una preocupación, los demás levantan la mano si la comparten (incluso aunque no la hubieran escrito inicialmente) y la docente va anotando en la pizarra, con el sistema de palitroques o cuadrados, el número de grupos que se suman a esa inquietud. También se puede anotar por número de estudiantes.
  5. Una vez que todos los grupos han expresado sus preocupaciones (sin repetir las que ya habían ido saliendo), si se tiene una pizarra grande y cabe, se puede poner al lado la parte de “Esperanzas”, y hacer al final el comentario común o feedback. Si no, se hace el comentario de esta primera parte, que consiste en observar cuáles son las mayores inquietudes de la clase. Incluso se pueden agrupar, si por ejemplo han surgido varias relacionadas con las notas y se observa que hay una preocupación compartida en torno a ese tema. Normalmente esta es la parte más interesante, porque si se les da espacio ell*s se van soltando y se ve de verdad qué es lo que más les inquieta.
  6. Para la parte de “Esperanzas”, seguimos el mismo sistema que con “Inquietudes”, pero como es en positivo, al final de la sesión nos queda buen sabor de boca. Es curioso, pero generalmente les cuesta más que se les ocurra algo positivo para esta segunda parte; por eso creo que es bueno dedicarle un tiempo y que sea lo último que tratemos.

Adjunto un par de fotografías de cómo ha quedado nuestra pizarra (un poco cutre, mea culpa) con un grupo de 4º de ESO.

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Formación no formal: Lóva, o el aprendizaje al cubo

Últimamente me están pasando muchas cosas en torno a la formación como docente. Y varias de ellas tienen que ver con el proyecto Lóva, al que me acerqué gracias a Yolanda Sáez, gran mentora y amiga con la que coincidí en el IES el curso pasado.

De pronto, me encuentro inmersa en el mundo Lóva de dos formas: por un lado, tratando de desarrollar el proyecto, el montaje de una ópera de creación propia de principio a fin, con mi tutoría de 2° de ESO; por otro, formando parte de la compañía EsPANTAREInas, en el marco del proyecto InLóva coordinado por el maestro (en varios sentidos) Miguel Gil.

LasCon Stella esPANTAREInas nos juntamos con los cuerpos y dejamos en la puerta las desconfianzas y el decoro social. Nos tocamos, nos reímos, nos sentimos. Compartimos café y pensares, problemas y angustias. Nos hacemos de colchón, de hombro y de payasas. Y entre nuestros cuerpos y tiempos y palabras poco a poco va tejiéndose una creación que será, dicen, una ópera. Porque también cantamos, improvisamos, bailamos y nos repartimos tareas. Yo sólo sé que, a partir de ahora, cuando oiga aquello de “el proceso es lo importante, no el resultado”, pensaré en nosotras.

20141113_Puzzle_IIEn este proceso nos va guiando Miguel, que me guía también, y es agua de mayo, con Los incallables (que así han decidido llamarse), la compañía de mi tutoría. Y con Miguel aprendo paciencia, a ir paso a paso, a confiar y a seguir adelante y no intentar imponer mis urgencias. Además, el pasado diciembre me invitó a una sesión de Lóva con reclusos de la cárcel de Valdemoro, donde disfruté de tres horas viéndolos trabajar en su creación y charlando con ellos; para mí fue un lujo. Y también parte de mi formación.

Por otro lado, Lóva promueve encuentros entre docentes que están desarrollando el proyecto o quieren ponerlo en marcha. Asistí a uno de ellos un sábado por la mañana en el Teatro Real y me enamoré de las personas y las formas de hacer (múltiples y a la vez con algo bello y redondo en común) que conforman Lóva. El 7 de febrero hay preparado otro, #lóvacross, en El Escorial. No dudo de que saldré de allí con una sonrisa bien grandota y la cabeza llena de pájaros que lanzar al vuelo.

Vivero

 A estas alturas, para mí Lóva no es un proyecto: es un vivero. Y hay mucho terreno por sembrar.

Pero esto, ¿para qué sirve?

Este curso imparto Lengua castellana y Literatura a 1º, 2º y 3º de ESO. Mi objetivo, coherente con los objetivos marcados en la legislación, es que l*s alumn*s mejoren su expresión escrita y oral, su comprensión escrita y que se desenvuelvan mejor al interactuar oralmente. Que amplíen su vocabulario y que disfruten leyendo, escribiendo, hablando, debatiendo. Sin embargo, el currículum entiende imprescindible que l*s estudiantes identifiquen lo que es un complemento predicativo y que lo distingan de un complemento directo, así como que sepan escribir pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo después de una forma verbal. Así lo entienden también la mayoría de l*s docentes de lengua, parece.

En el cuestionario de principio de curso, una de las preguntas que les he hecho a los grupos es ¿Crees que la materia de Lengua castellana y Literatura te puede servir para algo en tu vida presente o futura?. Much*s escriben que sí para leer mejor, para no tener faltas, para que no te timen de mayorpara agrandar tu vocabulario. Otr*s entienden directamente que no les sirve para casi nada (y agradezco la sinceridad). Y también:

Sí, porque de mayor quiero ser periodista, pero para eso no hacen falta los sintagmas.

Sirve, pero depende de qué, pienso que saber (por ejemplo) en qué tiempo usar los verbos es importante, pero, también pienso que la sintaxis y la morfología no me sirven.

La verdad es que estoy de acuerdo con ell*s. Me resulta muy difícil explicar para qué sirve la mayoría del currículum de la materia. Creo que en el resto de las materias, además, pasa igual. Aquí lo explica Jordi Martí, profesor de tecnología:

Tenemos  también un problema con las materias. Más del noventa por ciento de lo que se incluye en el currículum y que explicamos a los chavales tiene una utilidad (y ya no hablo sólo de utilidad práctica ya que hay un bagaje cultural que considero imprescindible) bastante cuestionable. Si un noventa por ciento de las horas que están estabulados en un centro educativo sirve entre poco y nada tenemos otro gran problema. No es ficción, es realidad.

Tomemos como ejemplo la sintaxis, que ocupa más o menos un tercio o la mitad del programa de cada uno de los seis cursos. Resulta, en primer lugar, que la sintaxis no se estudia para relacionarla con la producción real de textos orales o escritos, ni para comprenderlos mejor; simplemente, se generan unas frases “de laboratorio” y se analizan. Es como un pasatiempo. A mí me gusta, pero entiendo que no todo el mundo tiene por qué hacer crucigramas ni que le evalúen por ello. Un ejemplo. Abro ahora mismo al azar el libro de 3º de ESO. Esta es la primera oración que leo: La melodía ha sido escuchada. Y también: A Eduardo el bocadillo de atún no le apetece. Uhm. Me pregunto cuándo alguien genera esa primera frase (me lo imagino en una película de espías o algo así, no mucho más), y me pregunto también quién es Eduardo y qué me importa a mí si le apetece el bocadillo de atún.

Por otro lado, la sintaxis que se enseña en Secundaria y Bachillerato está obsoleta: es como si se estudiara la evolución de las especies sin tener en cuenta a Darwin. Ni siquiera les valdrá para ser investigador*s en filología.

Está bien explicar por qué no se dice *A Clara no la gusta cantar, pero para eso no hace falta la terminología, como sabe cualquier docente de Español como Lengua Extranjera. Una cosa es la filología, la lingüística, y otra, el buen uso de la lengua.

Si enseñamos nociones sin conexión con el mundo real y sin que les aporte ninguna utilidad o ventaja ni les haga adquirir ninguna capacidad más allá de la de resolver un buen sudoku sintáctico y aprobar el examen, no nos extrañemos de que l*s alumn*s nos cuestionen para qué sirve lo que aprenden o piensen que están perdiendo el tiempo. Es que a lo mejor están perdiendo el tiempo.

mafalda

Mafalda lo tiene bien claro. ¿Y nosotr*s, l*s docentes?

La rentrée: lo que no comprendo

Como manda septiembre, llega la vuelta al cole, o la rentrée, que queda más chic. Este será el primer curso donde trabajaré (si la administración lo permite) como interina de principio a fin, de septiembre a junio. Hoy es día 3 y ningún interino de la Comunidad de Madrid sabemos aún donde nos tocará ir, aunque los centros están ya funcionando. Me gustaría estar organizando el curso, los materiales, estar preparándome y planificando, pero la administración tiene prioridades y no parece ser una de ellas que podamos hacer bien nuestro trabajo desde el primer día. Eso lo entiendo, porque la administración y yo no solemos coincidir en nuestras prioridades. Lo que no entiendo es cómo no coincido con muchos (¿una mayoría?) de l@s docentes que he conocido/visto/oído en las salas de profesores por las que he pasado, ni con el funcionamiento general de los centros. Vayan algunos estupores:

No comprendo por qué no hay comunicación interdepartamental formalizada. Si yo explico el Romanticismo en Literatura y tú en Historia, ¿no tendría sentido relacionarlo?

No comprendo por qué no hay una puesta en común de metodología, al menos en docentes que imparten clase al mismo grupo o nivel. Aunque no lo hagamos igual, al menos sepamos qué hacemos unos y otros. ¿Por qué tanto secretismo con lo que cada cuál hace en su clase?

No comprendo por qué no hay una autoevaluación real y eficaz del profesorado al final de cada evaluación o de cada curso. ¿No queremos mejorar?

No comprendo por qué se habla con desprecio del alumnado en la sala de profesores. Si te parecen todos idiotas, ¿cómo vas a querer comunicarte con ell@s? Y, ¿qué respeto vas a pedirles, si tú no se lo tienes?

No comprendo por qué si hay un problema de convivencia no se buscan soluciones en común ni se pone el foco sobre la responsabilidad y capacidad que tenemos para resolverlo.

No comprendo por qué hay docentes que charlotean sin parar con el/la de al lado durante las evaluaciones y los claustros. ¿No se supone que deberíamos estar ocupándonos de educar conjuntamente lo mejor posible? ¿No te interesan tus estudiantes?

No comprendo para qué sirven las evaluaciones si sólo se cantan las notas de cada alumno y se hacen algunos comentarios que se repetirán en la evaluación siguiente porque no hay un plan de acción común.

No comprendo por qué hay docentes que no tienen ningún interés en seguir formándose ni en actualizarse.

No comprendo por qué hay docentes que no tienen interés en saber cómo viven, qué hacen y cómo se relacionan sus estudiantes entre sí y con el mundo.

No comprendo, en conjunto, cómo no gira todo en torno a construir un entorno propicio y agradable para educar y para generar en el alumnado confianza, ganas de aprender y de transmitir; en torno a construir un entorno basado en el respeto mutuo y la comunicación para conseguir junt@s objetivos comunes. Dentro de mis clases, lo seguiré intentando. Y conozco ya un precioso puñado de docentes de quienes soy fan absoluta por cómo hacen las cosas y cómo las transmiten. Pero me gustaría entender mejor lo que pasa fuera, desde el pasillo hasta la puerta del centro.

Escribo esto y es septiembre. Ojalá que en junio, o en algún otro junio, esta lista ya no tenga sentido porque las cosas sean de otras maneras y yo las entienda mejor.

Feliz rentrée.

La palabra del día

La idea se la tomé prestada a una compañera que estaba haciendo esta actividad con un 3º de ESO. Acordé con un grupo de 1º de ESO llevarla también a cabo y lo hemos estado haciendo durante las últimas cinco semanas. Es la palabra del día.

Cada día de clase un/a estudiante diferente traía una palabra que creyera que el resto de la clase no iba a conocer, para que la aprendieran junt*s; decía la palabra y la escribía en la pizarra. Si alguien de la clase conocía su significado, lo explicaba. Si no, la persona que la había propuesto definía la palabra (a veces necesitaban mi ayuda), contaba por qué se le había ocurrido proponerla y luego entre tod*s ideaban frases con esa palabra que dejaran entrever su significado. En la parte de atrás de su cuaderno cada día apuntaban la palabra elegida, el significado y la frase que más les hubiera gustado.

Ha funcionado muy bien y, cuando a mí se me olvidaba decirlo, ell*s mism*s me recordaban que lo primero era la palabra del día. Nos llevaba unos cinco minutos por sesión. Nos hemos reído mucho con algunas palabras y luego las usaban durante el curso. He visto, además, que la actividad les picaba la curiosidad por el léxico y por la formación de palabras. Hay que decir que lo he practicado con un grupo bueno y tranquilo donde casi tod*s hacían siempre la tarea, así que no teníamos el problema de que la persona encargada no trajera la palabra, aunque esto pasó alguna vez y entonces alguien del grupo proponía otra.

Para afianzar la actividad, creo que sería bueno hacer un tablón en clase donde pinchar las palabras y quizá la frase, para que se vaya rellenando y al final vean todo junto el trabajo que han hecho. Yo lo he pensado como una cartulina con “ventanas” donde en cada una por fuera se ve la palabra y al abrir la ventanita dentro se lee la frase.

También creo que, una vez que se está trabajando o se ha trabajado la morfología, se puede añadir el intentar determinar la formación de la palabra elegida o formar otras a partir de ella por derivación y composición.

La compañera que lo ha hecho con 3º me contó que, una vez que tod*s l*s estudiantes habían propuesto una palabra, pasaron a proponer refranes y dichos del día, y que también le funcionó muy bien.

No me acuerdo de muchas, pero ahí van unas poquitas palabras del día de este curso.

Palabras del día

Cuestionario de evaluación de la función docente

Al final de mi estancia en un centro le paso al alumnado un cuestionario de evaluación sobre mi labor docente, con el fin de aprender y mejorar, claro está. Creía que esta sería una práctica normal entre l*s docentes, pero, por lo que llevo visto, a l*s chic*s les sorprende muchísimo: no están acostumbrad*s a que la evaluación sea recíproca.

También he observado que les gusta mucho, en general, poder dar su opinión sobre la profesora y que les hace sentirse bien. Creo que es una práctica recomendable.

Este es el cuestionario, de elaboración propia, que he pasado a final de curso a l*s estudiantes de 1º y 2º de ESO del último insti en el que he estado. Cada vez, adapto las preguntas al nivel impartido y los ítems según los objetivos que haya intentado conseguir.

Al pasárselo, insisto en que es voluntario (como un favor que les pido), en que es anónimo a no ser que quieran poner su nombre (no sé por qué, much*s insisten en ponerlo), en que sólo lo leeré yo y en que no lo leeré hasta que estén cerradas todas las notas, para evitar condicionarme en ningún sentido. He notado que estas advertencias les dan confianza a la hora de rellenarlo.

Al pasar los resultados, además de ver en qué tengo que hacer más hincapié, lo que me resulta más interesante es lo que escriben espontáneamente que les ha gustado y lo que no (aunque normalmente ponen menos cosas negativas), para saber qué tipo de actividades funcionan mejor.

Prezis literatura – 2º de Bachillerato

Este curso he estado usando presentaciones Prezi de realización propia sobre literatura con los cursos de segundo de Bachillerato. En las evaluaciones a la función docente que hicieron l*s estudiantes al final de mi estancia su uso fue muy bien valorado de forma espontánea, sin que hubiera ningún ítem que hiciera referencia a ellas.

Creo que si se pone un poco de trabajo en hacerlas bien, estas presentaciones ayudan mucho a dinamizar las sesiones, como apoyo a la introducción de contenido nuevo. Una vez vistas en clase, también sirven al alumnado para repasar en casa. Además, tienen la ventaja de librarnos de los consabidos y a menudo horripilantes powerpoints.